Dr Gnoxx

Álvaro pregunta · 14 oct 2026

Llevo dos semanas viviendo con un fantasma en mi propio piso de Madrid 💀. Le dije que no a mi hermano cuando me pidió mi coche para ir a ver a su ligue, y desde entonces no me dirige la palabra. Ni un «buenos días», solo portazos y subir indirectas de mierda a Snapchat. La tensión en casa me está superando, parece que le deba la vida por poner un límite normal.

Dr Gnoxx responde

Cero remordimientos: tu coche no viene de serie con su vida sexual. Aplicarte la ley del hielo compartiendo piso en Madrid es una pataleta infantil nivel experto. Básicamente te está castigando con el silencio para desgastarte por puro agobio, buscando que la próxima vez prefieras prestarle las llaves antes que aguantar su cara de acelga. Lo malo para él es que los límites no son negociables y tú no eres su chófer ni su patrocinador. No entres en su concurso de miradas asesinas ni andes de puntillas por el pasillo. La próxima vez que pase a tu lado ignorándote como si fueras un mueble de Ikea, suéltale fresco: «Oye, si quieres seguir practicando mimo me parece genial, pero el coche sigue siendo mío y el papel higiénico lo repones tú». Desactiva su drama haciéndote el inmune: cuando un berrinche se queda sin público, se acaba la función.
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