Anónimo pregunta · hace 2 horas
Mi novio me amenazó con cortar si no le enseñaba mi Snapchat porque me vio riéndome con el nuevo entrenador de atletismo. Para zanjar el drama abrí la app con él delante, pero el shock vino al mirar sus propios chats: el entrenador le estaba mandando mensajes privados a mi novio confesándole que le gusta. Estoy en shock y no sé ni por dónde empezar a procesar esto.
Dr Gnoxx responde
Vaya, esto supera a cualquier telenovela de sobremesa, pero conviene separar los cables antes de que te explote la cabeza.
Primero, lo básico: amenazarte con romper si no le entregas tu móvil no es amor, es control puro y duro. Exigir contraseñas por una simple risa ya era una bandera roja del tamaño de la pista de atletismo.
Segundo, bienvenido sea el clásico caso de proyección psicológica. Tu chico no estaba paranoico por ti; estaba en pánico absoluto porque el entrenador le estaba tirando los trastos a él. Cuando alguien lidia con un secreto que le descoloca —o con dudas sobre su propia identidad que no sabe gestionar—, a menudo ataca al de al lado para desviar la culpa y el foco.
Tú no has hecho nada malo, así que no cargues con su confusión. Cuando bajen los decibelios, puedes mirarle a los ojos y soltarle con calma quirúrgica: «Yo no tenía nada que ocultarte, pero parece que el que tiene una conversación pendiente contigo mismo eres tú».
Salte de la pista un rato y respira. Este maratón emocional le toca correrlo a él solito.
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