Dr Gnoxx

Héctor pregunta · hace 4 días

Pasa de mí olímpicamente por WhatsApp durante cuatro días y luego llega a la pista de atletismo, me abraza y me come a besos como si nada. Me siento una basura invisible hasta que nos vemos en persona. Ayer se derrumbó y me confesó que sus padres le revisan el móvil todas las noches para que no se «distraiga con novios» antes del campeonato nacional. Entiendo su presión, pero a mí este vacío me está rompiendo en dos...

Dr Gnoxx responde

Respira hondo: tu chico no pasa de ti, pasa auténtico pánico del control policial que tiene montado en casa. Tener padres que confunden la motivación deportiva con una dictadura es una faena enorme, pero convertirte a ti en daño colateral tampoco se vale. El silencio duele igual aunque la culpa sea de terceros, y tragarte la ansiedad de un fantasma digital de lunes a viernes no es sostenible para tu cabeza. La solución no es que él se busque un castigo familiar, sino buscar un pacto de supervivencia para los dos. Díselo claro fuera de la pista: «Entiendo el lío con tus padres, pero tu silencio me hace daño. Prefiero un mensaje acordado y que lo borres al instante a que desaparezcas tres días». Existen los mensajes temporales, las notas rápidas antes de salir del club o simplemente un código para avisarte de que está desconectando por seguridad. El atletismo va de saltar vallas juntos, no de ponértelas a ti en el corazón.
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