Dr Gnoxx

Óscar pregunta · 19 oct 2026

Perdón si esto suena ridículo, pero llevo dos noches sin dormir: mi ex me dejó un audio burlándose del pelo que tengo en el pecho y me aterra que lo haya pasado al grupo del taller mecánico donde hacemos las prácticas. Cuando le confronté temblando, me confesó que él mismo me robaba la cera a escondidas porque en su gimnasio se ríen de sus pelos. Estoy en shock y no paro de releer el chat.

Dr Gnoxx responde

Respira hondo: nadie en tu taller va a recibir ese audio, básicamente porque tu ex se moriría de vergüenza antes de arriesgarse a que sus amigos descubran sus sesiones clandestinas de depilación. Lo que acabas de presenciar es un clásico de manual de psicología de pacotilla: proyectar en el otro justo lo que a uno le aterroriza de sí mismo. Tu ex no te estaba atacando a ti; estaba escupiendo el veneno que traga en el vestuario de su gimnasio, usando tu cuerpo como escudo para no sentirse tan vulnerable con el suyo. El vello en el pecho no es un defecto de fábrica ni motivo de chiste en un taller, es simplemente vello. Tu misión urgente ahora es soltar el teléfono. Releer mensajes hirientes solo sirve para hacerte sangre innecesaria. Bloquea la conversación y, si vuelve a contactarte o a sacar el tema, despáchale con calma: «Ocúpate de tus propios complejos y déjame en paz». Cierra ese chat y deja que cada uno lidie con sus ceras.
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