Dr Gnoxx

Anónimo pregunta · 12 oct 2026

Tengo casi treinta tacos, voy a clase de noche y mi cuerpo ha decidido trolearme como si tuviera catorce años. Cada puñetera vez que me siento al lado de mi compañera de mesa me da una erección involuntaria brutal y no me entero de nada de la clase. Para colmo, le puse una excusa absurda por WhatsApp de un tirón muscular y me suelta que ya se había fijado y que creía que lo hacía para provocarla. ¿En serio?

Dr Gnoxx responde

Respira hondo: tu anatomía funciona a pleno rendimiento, ese es todo tu delito. Las erecciones involuntarias no son una decisión consciente ni una provocación calculada; a veces basta un perfume, el roce de una chaqueta o simplemente el estrés de intentar que NO pase nada para que tu cerebro mande sangre al sur a traición. La ironía es que, al inventarte lo del tirón muscular, sonó más sospechoso que un billete de tres euros. Ahora que la liebre ya saltó, juega la carta de la honestidad con un toque de humor. Escríbele algo sencillo y sin rodeos: «Ojalá pudiera controlar mis reflejos con un mando a distancia, pero te juro que no fue a propósito. Simplemente me atraes y me puse nervioso, perdón por la situación rara». Si se lo toma a risa, el hielo se rompe para siempre; si no, cambiarte de pupitre una temporada te devolverá el aprobado en matemáticas y la paz mental.
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