Dr Gnoxx

perdido_preguntas pregunta · hace 2 horas

Tierra, trágame: le mandé un audio de cuatro minutos al grupo de WhatsApp de los colegas del pueblo explicándole a mi pareja (que vive a 600 km y por fin viene) el pánico que me da desnudarnos por primera vez, detallando cada complejo de mi cuerpo. Pensé en mudarme de provincia antes de cruzarme con nadie en el bar. Pero pasó algo surrealista: nadie se burló; uno tras otro empezaron a confesar sus propias paranoias con la barriga, el tamaño o las estrías. Siento un alivio brutal y casi mágico, pero aún tiemblo pensando en la cita real. ¿Cómo mantengo esta calma cuando llegue el momento?

Dr Gnoxx responde

Brindis con caña bien fría por tus colegas: sin querer, te acaban de regalar la mejor sesión de terapia de grupo de la historia del pueblo. Resulta que detrás de tanta fachada, todo el mundo vive acojonado con la idea de encender la luz. Nadie es un modelo de pasarela cuando se quita los vaqueros, y menos mal: la perfección es fría, aburrida y pésima compañera de cama. Tu pareja lleva meses tragándose kilómetros y contando los días para tocarte a ti, no para hacer una inspección técnica de tu piel. Si al cerrar la puerta del hotel o de tu cuarto notas que reaparecen los fantasmas, quítale dramatismo de golpe. Puedes decir con una media sonrisa: «Llevo meses esperando esto y estoy un pelín de los nervios, vamos despacio». Bajar la intensidad de la luz no es cobardía, es ambientación; y centrarte en lo que sientes en vez de en cómo te ves lo cambia todo. Quien viaja cientos de kilómetros para meterse en tu cama no busca un maniquí impecable: busca tus ganas, tu calor y tu risa.
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